miércoles, 30 de junio de 2010

QUO VADIS? EL FIN DE LA HUMANIDAD

Por mucho que intente esconderse, la verdad que es en muchas circunstancias liberadora llega a saberse de una u otra manera y es por eso que ahora el mundo se enfrenta a la realidad más cruda, revelada por agentes clandestinos aunque se ignore a facción secreta pertenecen.
"Los grandes genios de la historia, aquellos que caminaron por otras sendas y gestaron las grandes revoluciones humanas, se caracterizaron siempre por su carácter inquisitivo y naturaleza subversiva. Estos personajes fieles a la verdad y sus designios son nuestros hermanos que si bien no lograron revelar su naturaleza autentica ayudaron a los humanos con ideas en todos los campos del conocimiento, ideas que en un principio se encaminaron hacia su verdadera liberación y como tal nunca fueron bien vistas." Palabras del maestro a su discípulo Joaquín respecto a lo que estaba sucediendo en el mundo. Los visitantes de otro planeta, según muchas denuncias no venían como en un principio aseguraran los gobernantes de las potencias mundiales, a "ayudar" al género humano en todos sus problemas sino a causar su destrucción. Cuentas de ello lo darían varias masacres en las que esos extraños seres, que jamás aparecían ante los ojos del ciudadano común se vieron involucrados. En otros lado aparecían sus ejércitos clandestinos que algunas veces llegaban a ciertos poblados para llevarse sus reses y demás provisiones. Algunas personas en muchas ciudades afirmaron que misteriosos "hombres de traje negro" venían a buscarlos para interrogarlos acerca de asuntos muy extraños. Tambien se reportaron raptos y desapariciones forzadas, las personas en todo el mundo pronto comenzaron a sentar sus temores que en un principio parecían infundados, más aun cuando la identidad de los visitantes parecía esconderse de la luz pública.
En naciones más desconfiadas, muchos de los hombres se armaron para una batalla que parecía inminente, no obstante cualquier cosa que hicieran sería en vano pues tal como surgió en un intempestivo y algo confuso enfrentamiento en las afueras de Kabul, un solo soldado de los " extraños visitantes" fue capaz de destruir a un frente de 30 soldados, de la OTAN armados hasta los dientes, sin ningún tipo de armas de fuego. Al principio se anunció que habían sido guerrillas talibánes pero dos soldados que lograron huir del sitio afirmaron en un testimonio que parecía sacado de una obra de ficción que esos "guerreros de máscara y capa escarlata" exigían la entrega de un líder rebelde y ante el recelo y la negativa del comandante, su pelotón pagó con sangre y muerte esa desobediencia.

Hacía una tarde resplandeciente en París, la gente estaba algo despreocupada ese día y todo parecía estar muy calmado. Las personas salían de sus trabajos, los niños regresaban de la escuela, los negocios comunes cerraban sus puertas, parecía que nada en esa soleada tarde iba a perturbar la tranquilidad de los parisínos. Joaquín deambulaba por las calles con su hábito de sacerdote, cuando un conocido lo abordó en la acera justo al entrar a la basílica de Coeur Sacré, en Montmartre.
"Padre Joaquín, es un largo tiempo sin verlo."
"Tal vez sus ojos han visto más de lo que pudiera yo saber."
"Tiene toda la razón padre, mis ojos han visto cosas, demasiadas cosas como para no sentirse cansados. No obstante quisieran ver mucho más allá pero en este sentido, así como en la ignorancia misma del patético "Humono" están ciegos, en lo absoluto."
"¿Y es esa una razón justa para destruirlos? ¿Para causar tanta iniquidad y sufrimiento en estes mundo"
"Nosotros a diferencia de los "Altísimos" no nos alimentamos del dolor humano, Sino de algo peor! ¡La carne! como si fueramos asquerosas bestias salvajes. Mis hermanos se desesperan, nosotros no podemos compartir como nuestros padres la gracia de ser inmortales."
"¿Y por eso deben sacrificar al género humano?"
"Ya que se ha enterado de tantas cosas padre es hora de revelarle un secreto. Hace miles de años Annu quiso que la humanidad desapareciera por siempre y entonces usó el Amaru para destruirlos. Después de eso juró que jamás volvería a hacerlo, pero su deseo seguía inmanente y entonces fue cuando supimos que su designio era nuestra obligación ¿No es acaso lo que haría todo hijo obediente? es eso lo que justamente hemos estado haciendo todo este tiempo padre Joaquín, acabar con los hombres tal y como se lo merecen, en esta agonía cruel y lastímera llamada su historia."
Gabriel Brun sonrió destellando en sus ojos azules una luz verdadera macabra y Joaquín lo miró desafiante. A Joaquín se le escaparon unas lágrimas de los ojos.
"¡Fuiste tú quien asesinó a todos mis amigos del Kibungo! ¡Mujeres y niños indefensos que gritaban de dolor cuando destrozabas sus cuerpos!"
"Pero también he sido yo quién ayudó a liberar a tu maestro de su presidio. De no hacerlo el Mered Hinom jamás se gritará en el cielo y ustedes los patéticos Igigi ¡Si,los Igigi, porque nunca fueron annunaki! ¡Nosotros somos quienes llevamos la auténtica sangre de los dioses! ustedes seguirán encadenados por siempre."
"Si tanto nos desprecia, usted y sus hermanos quienes nos han encadenado solo por reclamar igualdad ¿Para que quiere liberarnos?"
Gabriel se dio la vuelta para mirar el ocaso desde la colina.
"Voy a contestarle con otra pregunta, ¿Daría su vida nuevamente por salvar a la humanidad?"
"Daría la vida por defender a cualquier inocente, daría mi vida por revelar la verdad."
Gabriel estiró su mano hacia el cielo y con inmenso poder hizo que la luna se posara frente al sol.
"Eres como todos ellos, solo te alimentas de su dolor y sufrimiento."

La gente estaba sorprendida por el suceso porque nadie lo había previsto, de pronto sus gestos de asombro cambiaron a horrorizados al ver que la luna comenzaba a acercarse a la tierra amenazando con destruirla, todo se oscureció y el fin de la humanidad se acercaba de esta manera.
"¡Contéstame bastardo! ¿Vas a entregar tu vida para salvarlos otra vez?"
Joaquín iba a detenerlo pero era demasiado tarde. La luna se dirigía con gran velocidad a la tierra para destruirla y entonces Joaquín comenzó a correr por lo que Gabriel le preguntó "¡Padre! ¿A donde vás?. Saltó sobre los edificios y cuando hombres, mujeres y niños lloraban de terror en medio de las tinieblas, Joaquín se alzó por los cielos y detuvo la luna que se calcinaba en llamas. La tierra comenzó a temblar por la inmensa gravedad que se generaba y el aire se llenó de fuego infernal. La verdadera naturaleza brotó de su cuerpo en un halo casí místico y con su cuerpo original, el trabajador Igigi logró encajar la luna hacia el espacio para que retornara a su curso y luego envuelto en llamas agonizantes, el héroe cayó lejós de la ciudad casí muerto. De esta manera había logrado salvar a la tierra de su fin.