sábado, 11 de diciembre de 2010

UN PLAN SINIESTRO

El prelado Juan Màrquez y monseñor Pedro Torquemada discuten ahora un asunto luego de visitar a Joaquín Torres en el nosocomio del colegio, quién aún no recupera la conciencia desde que sufrió los estigmas. Ellos conversan en privado mientras caminan por la tranquila plaza del colegio, monseñor se ve algo inquieto pero no es para más, un sacerdote joven y muy influyente ejerce un poder sobre la recién transformada comunidad de Ruanda en vísperas de un juicio por sus conceptos acerca de la fe. Ambos discuten acerca del incierto destino de Joaquín pero Torquemada que bien sabe, ha sido descubierto en flagrante acto sexual por el sacerdote se interesa por algo más que alejarlo de la comunidad católica. Para un hombre tan poderoso en la iglesia no es conveniente que eso se sepa, aparentemente por eso su propuesta irá mas allá. Al prelado Juan tampoco es que le agrade mucho el joven y por eso atenderá a todo lo que su superior le dice, algo estrictamente confidencial que jamás deberá salir de los muros de este sacro templo, un plan tan oscuro que solo podría ser fraguado en la mente de aquel lobo disfrazado con piel de cordero. solo hasta que Joaquín torres recupere su buena salud se verán tales pretensiones.

LOS DÍAS ESTÁN CONTADOS

La noticia de jóvenes desaparecidas es tema principal en los noticiarios. También se han mostrado algunas fotografías de estas mujeres que han sido halladas por toda la unión europea muertas de manera brutal. Un hombre solitario observa aquellas primicias sin que nada mueva su corazón, mientras bebe una copa de vodka. Es un extraño, jamás había sido visto por estos lugares, su cabello es dorado como el fuego y sus ojos destellan el azul del mismo. En la taberna ni las bailarinas eróticas, ni los luchadores en la arena logran captar su atención, sin embargo, hay un peleador que se jacta de su fuerza, un africano que ha venido desde Costa de Marfil hasta París que luego de pugnar una condena, ahora sale a las calles resentido y dispuesto a ganarse la vida peleando. Hasta ahora nadie lo vence en la arena debido a su tamaño y fuerza, ni siquiera ese grupo de arios neo nazis que lo han desafiado y el africano no hace más que burlarse de ellos. Parece que el negro se llevará a casa el gran premio, lo suficiente para dejar esta ciudad maldita pero ha recibido un ultimo contrincante, se trata de ese misterioso rubio que por su aspecto débil parece que no tiene oportunidad de ganar. "Tanto mejor para mí, nadie apostará a esta cucaracha blanca y por lo tanto ganaré más" y decide apostar lo que ha ganado a sí mismo. El africano quiere acabar rápido la contienda entonces lanza su poderoso puño al rostro del blanco pero este lo detiene con su mano y luego comienza a apretarla con fuerza desmedida. El africano trata de golpearlo nuevamente pero el rubio lo ha sorprendido tomándolo del cuello y ante el pasmo de los espectadores lo levantó casi hasta estrangularlo. "¿Esa es tu manera de luchar? ¿Hiriendo a tus semejantes, vendiendo droga a los niños, robando tiendas, asesinando?" le dijo en un extraño idioma "No eres más que una criatura patética." Casi sin aire el negro es arrojado al suelo del cual no se levantará por un rato, más por la humillación. todo el mundo en la taberna aplaude de jubilo, los arios felicitan al extraño y el apostador le entrega el dinero aunque el vencedor lo rechazará. Al salir de ese lugar en la avenida no hay más que el silencio y un anciano vagabundo. Le ha pedido al extraño una moneda y en el momento en que sus ojos se hallaron, el rubio sintió que ya lo conocía, "No creo que sea dinero lo qué necesites anciano","Sé lo qué eres y en verdad te digo hombre de dios" le contestó el vago que estaba casi ciego,"pero te aseguro que los días están contados para los asesinos como tú." El rubio apenas pudo sonreír y luego de darle una moneda se fue desvaneciendo entre las sombras de la noche.