miércoles, 7 de julio de 2010

EL TEMIBLE BENHOS TACIANO

"Taciano de Siria, parecía comprender lo que supuso la ruina de los "obreros primitivos" cuando dioses hermanos introdujeron su perfecto espíritu en la carne del débil y joven ser humano y por eso propuso la abstinencia como vehículo hacia la verdadera liberación." Palabras de aquel monje ermitaño, el gran Benhos, ciego de nacimiento y de aspecto atávico aun llevaba los hábitos de los antiguos ofitas de Macedonia. Solía predicar en las cercanías de Untersberg y Kyffhäuser, convenciendo a las comunidades de que se aislaran de un mundo invadido por la maldad y el pecado. Justamente en una aldea oculta en la profundidad de los bosques, sus habitantes tendría intempestiva visita. Hombres muy altos y vestidos con extraños atuendos llegaron hasta allí buscando a un supuesto criminal que entonces se habría refugiado con ellos. "Perseguimos a un terrorista. Un ser que ha cometido actos réprobos, al hombre de sotana que dice estar ciego. Es un peligro no solo para ustedes sino para la nación entera. Rogamos que de estar aquí nos lo entreguen." El líder de la pequeña aldea se colocó frente a ese extraño sujeto decidido a no obedecer sus órdenes. "Lo que estén buscando no se encuentra aquí. Somos un simple poblado de campesinos que trabajan y viven para su comunidad. Solo aléjense de nuestras tierras y déjenos en paz." Aquel ser cuyo rostro estaba cubierto por una mascara como de plata le contestó: "Eso quiere decir que saben de quién estoy hablando. Se los advierto. Se trata de una misión prioritaria. Aquellos que estén a lado del monje rebelde pueden ser considerados sus cómplices."
Todos en la aldea estaban muy asustados pues no sabían que consecuencias iba a tener esta extraña incursión. Entonces una mujer perdería el control y se atrevió a gritarles a los intrusos. "¡Benhos no es ningún criminal!, ¡Es solo un hombre que ha dado esperanza a nuestras familias! ¿Cómo pueden decir que un anciano viejo y enfermo represente una amenaza para el estado?" el que parecía ser el comandante de aquel grupo se acercó al líder de la aldea y lo tomó del cuello alzándolo de la tierra, de inmediato el viejo comenzaría a resistirse pero aquel extraño era muy fuerte. "Dígame usted mujer. "¿De verdad cree que se trata de un hombre inofensivo? ¡Es hora de que me digan dónde se esconde Benhos Taciano!" Nadie en el pueblo incluso sobre la vida de su líder estaba dispuesto a revelar el paradero del monje. El jefe de los invasores no tenía por ahora intención de recurrir a la fuerza, no obstante les dijo que se llevarían todo su ganado. Muchos gritaron con indignación pero la vida de Benhos estaba por encima de todo. Por supuesto, el ganado de los campesinos fue sacrificado para alimentar a los hombres del extraño comandante. Al cabo de unos días los visitantes volvieron a la aldea buscando de nuevo a su fugitivo. El líder de la aldea estaba dispuesto a pelear por defender a su gente. La situación comenzaba a tornarse oscura. Los extranjeros decidieron recurrir a la fuerza. Uno de ellos hasta llegó a golpear a un hombre, todos salieron en su defensa pero nada podían hacer, aún cuando los doblaran en número, estos seres no eran de la tierra, cualquier intento de defensa sería fútil, ¿Tendrían que entregarles por fin a Taciano? solo había un pequeño inconveniente, desde hace días no se sabía nada de él, en la aldea se respiró él gélido viento del terror, las mujeres comenzaron a gritar, ellas esconderían a sus hijos más pequeños y los más grandes tuvieron que huir hacia las faldas de la montaña. Los hombres trataron de interponerse pero ellos eran más fuertes y comenzaron a caer ante sus armas. Parecía que todo estaba perdido para los habitantes de esa aldea germana que veían impotentes morir a los más jóvenes, justo en ese instante uno de los invasores cayó al suelo, abatido por una fuerza desconocida. Los visitantes se sorprendieron al ver en el horizonte al gran Taciano, cuyo habito ondeaba con el viento. El comandante de los extranjeros supo que estaban frente a un enemigo poderoso, pero había confianza en ellos, un monje viejo y ciego jamás sería rival para ellos. El grito de guerra retumbó en el cielo. Los aldeanos buscaron esconderse y Benhos comenzó a hablar con su voz tan fuerte como el rugir del océano.
"He vivido a la sombra del hombre durante siglos, desde tiempos en que el cristianismo significaba sabiduría. Mis ojos vieron como murieron ofitas, berdesanes y encratitas, todos juntos, perseguidos por aquellos que consideraban la verdad como una amenaza. Los soldados de Yavé, inmisericordes criaturas para los que la vida en la tierra no vale nada, ahora disfrazados bajo los crueles patricios del imperio persiguieron a los agnósticos hasta acabar con todos ellos. Aún en estos días oscuros, el yugo de los antiguos dioses somete de manera insospechada a la humanidad entera, pero nosotros los portadores de la verdad estamos aquí para revelar las mentiras que se esconden tras su reinado de injusticia y perversión. Ustedes no deben temer por que tienen un aliado fuerte, los Elohim nunca serán rivales para Benhos Taciano." Los invasores estaban dispuestos a atacar con sus inquebrantables armas pero Benhos quien era un hombre fuerte corrió hacia ellos atrapando a dos de los más fuertes guerreros, arrastrándolos luego mientras corría lejos de la aldea. Los otros los persiguieron cuando ya sus compañeros agonizaban en manos del monje ciego. Ellos corrieron para sorprenderlo y Benhos les aventaría sus cuerpos ya inertes. El monje comenzó a crecer en tamaño y pronto los doblaría en estatura, su mano se convirtió en una terrible garra con la que los despedazaría de un solo golpe. EL comandante de los invasores estaba sorprendido aunque su disciplina de guerrero lo mantenía lejos del temor. Al final solo estaban ellos cara a cara, un soldado entrenado y un demonio, una batalla que se desataría como gran cataclismo, Benhos sabía que de derrotar a su enemigo este podría provocar la "gran conflagración" mediante un átomo causando la destrucción de su pueblo pero algo inesperado sucedería. Aquel orgulloso guerrero decidió inmolarse antes de sucumbir ante un rebelde, algo que sin duda lo deshonraría de por vida y entonces se quitó la mascara que estaba hecha del oro negro, lo que quería decir que alguna vez tomó la vida de algún "Igigi", los habitantes del pueblo que estaban escondidos vieron con horror a este ser con aspecto de reptil, sus ojos brillaban como el fuego, tenía agudos dientes y en su cabeza una especie de cresta como la de algunos lagartos, por lo demás se perecía a un ser humano. A continuación el temible Annunaki tomó la más aguda de sus espadas y se arrojó sobre su filo que le destrozaría el corazón. Benhos se quedó mirándolo con odio y luego de calmar a los aldeanos les sugirió que abandonaran su pueblo, asegurándoles que permanecería junto a ellos para protegerlos. Luego de eso Benhos Taciano se marchó al Untersberg para meditar en silencio.