jueves, 29 de julio de 2010

LA HISTORIA DEL MOTÍN INFERNAL

Recuerdos inundan la mente de Joaquín Torres. Ve al padre Maximiliano, consejero y amigo quien siempre estaría de acuerdo con sus ideas en favor de la verdad antes que la fe. "La fe ciega solo hace que el hombre camine por una senda oscura. Solo la verdad hará que el hombre retorne nuevamente por la justa senda hasta su creador." Maximiliano acogía con emoción sus palabras por que de alguna manera su carácter atávico lo empujaba a rebelarse en contra de la corrupción que acompañó desde siglos a la iglesia. También venían los recuerdos de Gabriel Brun, el extraño rubio que lo ayudaría a escapar de la justicia. Él mismo le afirmaría que el cardenal Torquemada bajo órdenes de sus superiores habían gestado la masacre de Kigali. Por eso pensaba volver a Ruanda, ahora que la niña de Kigali, sobreviviente de la matanza había despertado del coma debido a su deshidratación. Solo ella podía revelarle la verdad acerca de ese funesto acontecimiento que tanto le había afectado. Pero en sus pensamientos también estaba Jonás. Él había dado su vida por salvarlo en el desierto de Judea y sin su ayuda jamás habría podido liberar al Ungido. Recordó una vez que juntos miraba al sol ocultarse, Joaquín cuestionaba acerca del origen de la humanidad, Jonás comenzó a hablar, vestía un hábito que lo protegía de los moribundos rayos solares y entonces su cuerpo comenzó a resplandecer por el efecto de la radiación sobre el cuerpo de los Nephilim. "Hace eones, nuestro Gran Mentor a bordo de su increíble nave llegó al planeta azul en búsqueda de un raro elemento que según creía, forjaría armas muy poderosas gracias a su composición excepcional. Para lograr explotar aquel precioso metal tuvo que valerse de una facción de sus hijos que tambien eran sus guerreros, estos seres a los que se conocen como Annunaki, destinados así, a una vida de penosas labores y en este caso al arribar en la tierra su misión sería excavar las minas subterráneas donde extraerían aquel extraño elemento. El cuerpo de los obreros no podía resistir la luz del sol y por eso se verían obligados a vivir bajo tinieblas mientras que los hijos del Gran Mentor tenían el privilegio de habitar la tierra a su antojo, viviendo como reyes. Tal desigualdad provocaría el recelo de estos seres, uno de sus comandantes que también era un sabio habló de la posibilidad de revelarse en contra de la explotación, no obstante los hijos del Gran Mentor tenían armas muy poderosas y un enfrentamiento significaría el suicidio. Algo extraordinario comenzaría a suceder a medida que iban extrayendo ese metal al que solemos llamar Eternium. El cuerpo de todo obrero estaba hecho con un porcentaje de un metal que era usado para elaborar de su propia carne herramientas para el trabajo, ese metal que es realmente débil, El oro, estaba sobre su cabeza en forma de cuernos. Cuando los obreros consiguieron grandes vetas del "oro de los dioses" el Eternium su composición comenzó a fundirse en sus cuerpos, eso se debía a su extraño modo de alimentarse, bebiendo el agua salada que circundaba sobre los yacimientos. Aquel metal era algo nuevo para ellos, vieron con admiración como el Eternium podía cortar con facilidad incluso el oro mismo, ahora sus herramientas se convertían en terribles armas. El comandante cuyo nombre fue borrado en la historia para evitar su permanencia en el mundo instó a los obreros para la gran rebelión y fue así como se gestó el Mered Hinom, el primer gran motín de los Anunnaki, no obstante el gran mentor no quería que sus hijos se vieran involucrados en una guerra entre sí y entonces accedió a despojarlos de su yugo, pese a que su primogénito quería destruir a sus hermanos, inferiores en rango. Entonces accedió a crear cuerpos para que pudieran habitar la tierra, tales cuerpos se asemejaban mucho a los humanos, también les dio el poder de gobernarla durante siglo y en reemplazo de sus labores el hombre fue creado para extraer los metales preciosos, tan necesarios para sus armas y herramientas. Pronto los hombres u "obreros elementales" poblarían la tierra. Las hijas de estos eran tan hermosas que los Annunaki se tentaron por ellas y gracias a su neo-anatomía podía sentir el placer qué solo los dioses podían disfrutar. A medida que los hijos del gran mentor se unían a las hembras humanas su magma oscuro, también conocido como alma quedaba atrapado en el fruto de sus relaciones. Viendo tal vulnerabilidad, pues no existe carne más débil que el deseo, el primogénito del Gran Mentor hizo que lloviera durante meses para exterminar a los Anunnaki, sin levantar sospecha de sus superiores, solo que algo saldría mal. La virtud del Eternium permitió que el alma de los Annunaki pudiera reencarnar en los cuerpos de los hombres a través de los siglos, solo que ellos no lo sabrían aunque debo aclarar que no en todos los humanos está el antiguo espíritu de los rebeldes. Viendo esta situación se creó el Tribunal de los Jueces, comandado por el General de los Ejércitos Yavé para procurar que los Annunaki no salieran de sus cuerpos."
"¿Lo que quiere decir que la tierra es como una prisión para aquellos rebeldes?" "Llámalo Gehena, Sheol, Tártaro o infierno. Este lugar es solo un paraíso para nuestros dioses. El cuerpo humano es la prisión para sus hijos."

Joaquín quedaría desconcertado pues esta historia contradecía en principio todas sus creencias.