ADVERTENCIA:Esta historia puede herir a algunos sectores. Lo divulgado en este blog pertenece a la ficción. Cualquier parecido con la realidad será coincidencial.
viernes, 27 de agosto de 2010
GOLPE A LOS TERRORISTAS
Desde hace horas no han recibido señal alguna sobre la incursión. Es el momento en que Alexei Sovietsky da la orden a sus soldados de entrar a la mansión abandonada. Si Electra y Apolo son rehenes de Omega Crimson deberan ser cautelosos, no obstante la prioridad es acabar con el líder terrorista Alexei Wolfstone y para eso las maquinas de guerra de Sovietsky están entrenadas. Es de noche y las penumbras envuelven aquel viejo edificio, hay un gran silencio y también se respira el hedor de muerte pero los hombres se apresuran a rodear el edificio. Cuando el barón Wolfklauebergh percibió la llegada de Alexei decidió no enfrentarlo y entonces huyó junto a Karina dejando a Jacob Carnot y Charles Winter al lado de los rehenes. Si el barón hubiera decidido enfrentar al escuadrón los habría derrotado fácilmente pero era parte de su estrategia abandonar la mansión. Uno de los soldados de Sovietsky logró atisbar a Winter en los pasillos custodiando el edificio. Estaba malherido pero con su brazo sostenía la sub ametralladora y un control remoto que de seguro activaría los explosivos muy similares a los que usó para destruir la iglesia de Saint Patrick. El soldado sin ningún escrúpulo apuntó su rifle en la cabeza de Charles y luego de escucharse un disparo, él caería pesadamente sobre el suelo para jamás levantarse y justamente cuando Carnot iba a ver que sucedía el escuadrón lo tomó por sorpresa. Carnot disparó su flintock con esas balas devastator destrozando a varios de ellos mientras gritaba frenético y cuando ya se le habían agotado las municiones comenzó a golpearlos con su increíble fuerza, “¡No son más que unas bestias sin alma! ¡Nunca podrán acabar conmigo pues soy el general que liberará por siempre a la Nación Negra! ¡Larga vida al barón Wolfklauebergh! ¡Larga vida a Omega Crimson!” Carnot parecía haber perdido la razón y mientras los soldados lo sometían, él reía a carcajadas. En ese instante el imponente Alexei Sovietsky entró en ese lugar viendo el cadáver de Apolo tirado en el suelo y a Electra, aún inconciente atada en la pared. “¿Qué le han hecho a mi pequeña? ¡Esos malnacidos le quitaron un brazo!” Luego, con indignación se acercó al demente Jacob que era sostenido por los soldados, “Dime una cosa camarada, ¿De verdad crees que liberarás a los tuyos destruyendo la vida de personas inocentes?” y entonces Sovietsky con su mano atravesó el pecho de Carnot para asir su corazón. “¡Estás muerto Alexei o debería decir “Yehoshúa”! Tal vez nos hayas atrapado pero no podrás vencer a Wolfklauebergh. Él mismo acabó con todos esos gusanos malditos. “Los 24” ahora son solo 12 y nosotros no descansaremos hasta acabar con todos ustedes.” “¡Eso es algo admirable! No obstante debes saber que los hombres poderosos vienen y van en esta tierra, pero el verdadero poder siempre estará en uno solo. ¡Omega Crimson no ha logrado intimidarme Carnot! Mientras ustedes sigan sometidos y la espada de Habacuc se encuentre a salvo en nuestras manos, nada podrán hacer los bastardos como tú.” Alexei apretó el corazón del terrorista. “Dime una cosa ¿Sabes que sucederá si te arrancó el corazón de cuajo?” Carnot rió sarcásticamente. “¡Tienes razón Yehoshúa! ¡El poder siempre estará en manos de uno y desde luego no será en las tuyas! A pesar de eso Alexei no segó la vida de Jacob pero si absorbió parte de su energía debilitándolo considerablemente. “Podrá sernos útil para hallar a los otros terroristas. Tomen la espada de Apolo y destruyan este lugar, es hora de irnos.” Alexei tomó en sus brazos a su hija que aun respiraba y luego desapareció entre las sombras antes de que ese lugar fuera arrasado totalmente por sus hombres.
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