ADVERTENCIA:Esta historia puede herir a algunos sectores. Lo divulgado en este blog pertenece a la ficción. Cualquier parecido con la realidad será coincidencial.
viernes, 3 de septiembre de 2010
LA HISTORIA DE JONÁS II
“En tiempos en los cuales los dioses habitaron la tierra, la unión entre los Nephilim y los humanos dio como origen a hombres con grandes poderes, uno de ellos era yo, Jonás de Tarsis. En aquellos días algunos pueblos de Asiria habían sufrido hambruna a causa de los devastadores desastres en el clima. La gente de Niníve pidió ayuda al sabio Habacuc que en aquel entonces tenía mas de doscientos años y entonces él les dijo que todo era causa del gran Kraken, también conocido como Leviatán, la gigantesca bestia sometida por los dioses para que custodiara los océanos del mundo. Habacuc propuso exterminar a la bestia y entonces durante varios años con la ayuda de decenas de hombres forjó una espada con un metal tan poderoso, capaz de acabar con el demonio llamado Leviatán. La espada medía tres metros de largo por uno de ancho y su material era tan pesado que fue necesario usar más de cincuenta hombres para poderla erguir, cuando estos lo lograron, la espada de Habacuc se clavó en la roca en donde había sido forjada y el único hombre capaz de sacarla de allí fui yo. Durante años navegué por los mares en una pequeña embarcación mientras sostenía el peso de aquella increíble espada, busqué por todos los mares donde el Kraken dejaba su nefasta estela cuando lo hallé muy cerca de la costa de Tarsis. Su tamaño era realmente descomunal, tenía una decena de ojos fulgurantes, grandes cuernos dorados y sus fauces podían devorar a grandes embarcaciones de un solo bocado. Para enfrentarlo escalé por empinados riscos y consciente de que el Kraken era un ser dotado de inteligencia grité para llamar su atención. Él me habló con su voz poderosa, decía ser el sirviente de los Elohim y que después de él solo estaba el fin del mundo, que mientras el reinado de los poderosos siguiera en el mundo vagaría errante por los mares, destruyendo una a una las naciones Nephilim como lo hizo hace mucho tiempo con la Atlántida, hasta ser liberado de su presidio, “El oro negro, es mi deber evitar que sea extraído de la tierra.” Y entonces yo le grité que venía a asesinarlo. A continuación se abalanzó sobre mí y entonces corrí sobre sus brazos hasta llegar a su cabeza para asestarle un golpe con la espada, pero él era tan hábil como cualquiera de nosotros y entonces logró devorarme. Caí a la profundidad de sus entrañas durante algunos días y cuando recuperé el conocimiento sentí que una gran fuerza me arrastraba, era su corazón que despedía una niebla densa y oscura que estaba a punto de devorarme, pero antes que eso pasara logré recuperar la espada de Habacuc y entonces fue cuando lo atravesé y mientras el Leviatán agonizaba de muerte su materia negra comenzó a envolverme convirtiéndome en el monstruo que ahora soy. El océano quedó de esta manera sin su guardián y desde entonces he vagado por el mundo esperando su fin por mi propia liberación.” Joaquín estaba desconcertado y solo había una manera de comprenderlo. “¿Quiere decir que mi cuerpo encierra a uno de esos Nephilim? ¿Por qué querría liberarse? ¿Acaso es este el comienzo del Armagedón?” “Según los textos antiguos el fin del mundo llegará con el advenimiento de un rebelde con el espíritu de la antigua bestia Leviatán que realmente pertenece al jefe del primer gran amotinamiento Nephilim. Para evitar que toda esta verdad saliera a la luz durante siglos se ha alterado la historia y el nombre de aquel rebelde fue olvidado para siempre.” “¿Un amotinamiento? No logro comprender sus palabras.” “Eso no importa, lo importante es hablar acerca de su increíble poder, si no aprende a controlarlo sin duda alguna morirá.” “¿Y para que querría hacerlo?” Jonás el demonio oscuro se dio la vuelta. “Por que creo que es usted padre el que logrará liberarnos de este yugo milenario, será usted quien desencadene el último motín infernal, el que llevará a la eterna victoria a los justos, al pueblo Nephilim.” “No puedo tragarme aún esta realidad. Aún no puedo creer que este viviendo esta pesadilla. Y aún si fuera cierto lo que dice no soy un guerrero, soy un hombre de Dios por lo tanto en mi alma solo puede haber paz.” Jonás que realmente era un ser descomunal tomó a Joaquín por la garganta para asfixiarlo. “¡No quiere entender vedad! ¡Por que es un corazón humano lo que lo detiene! ¡Usted no es uno de esos patéticos esclavos! Por sus venas corre sangre Nephilim, el alma de los dioses la cual el mismo Enlil se atrevió a condenar a una corta vida en esta dolorosa morada. ¡Desde ahora seré yo su maestro! ¡Si quiere aprovechar todo ese increíble poder deberá someterse a mi guía y mi verdad!” De las heridas de Joaquín comenzó a brotar abundante sangre, poco a poco las crueles raíces emergieron de sus brazos. “Es usted un poderoso guerrero Annunaki, estas son sus armas con las que habrá que luchar contra los injustos Elohim para que seamos liberados. ¿Qué le pasa? ¿Acaso son las visiones de Cristo en el Gólgota? Debe saber algo más. La historia se encargó también de hacernos creer que el gran maestro había vuelto a los cielos tras su espantosa agonía, la verdad es que el cristo aún vive y se encuentra en algún lugar del desierto crucificado. Solo usted puede liberarlo, solo usted sabe dónde está ese lugar oculto por lo crueles Elohim para que nuestro pueblo padeciera junto a él.” “¡Deja de decir estupideces!” gritó el sacerdote y entonces su cuerpo humano estalló en pedazos liberando por fin a su ser auténtico y entonces Joaquín descubrió que era también un demonio y sus cuernos relucían con ese metal extraño llamado Eternium. “Este es tu verdadero yo y mi deber entonces es hacer que saques de él, el mayor provecho posible.”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)