Las ciudades están agitadas. En el aire se respira un hedor a fuego y muerte. Nace dentro de las febriles revueltas, el corazón de los pueblos a reventar aclamando justicia. Los reinos y sus reyes comienzan a temblar. Nunca antes se habían vivido semejantes motines en el mundo. La sed humana insaciada rompe en fuego y las revueltas ahora son pan de cada día. Comenzaron cayendo las dictaduras del nuevo mundo, los países árabes rompieron en furia clamando por la Yihad, las grandes potencias europeas desnudan la debilidad de sus gobernantes, los rumores de guerra se convierten en estampidas de ejército que luchan contra sus gobernantes, en África estallan las guerras civiles,en oriente, los lideres se alzan contra sus enemigos de occidente. la conformidad perdió su lugar en este mundo. Los profetas lo habían augurado, guerras y rumores de guerra, los cataclismos, a la par de un calentamiento producido por la radiactividad y la contaminación en las ciudades el planeta comienza a congelarse mientras que el espíritu del hombre parece encenderse como la hoguera en el holocausto. En el aire ahora comienza a respirarse una atmósfera oscura de miedo, como si los sentidos dijeran "Se acerca el fin".
Una guerra estalla tras otra, los bandos se dispersan, las banderas ondean en sangre, los padres se ponen en contra de sus hijos, los hijos luchan contra sus padres, los hermanos pelean entre sí, se rompen las alianzas más solidas mientras que en el cielo que parece alejarse se llena de nubes más oscuras.
Joaquín Torres pese a que ya fue excomulgado por la Santa Iglesia aún sigue vistiendo su hábito. Ha vuelto a Ruanda tratando de ayudar a sus habitantes que temen el estallido de otra masacre. Sus labios aún no se cansan de transmitir la palabra y la razón que deberían ser una. Ahora no solo solo habla de justicia y da alimento a los pobres, su gran fuerza y poderes que bien Jonás le ayudó a revelar sirven también para proteger a sus semejantes. De seguro tendrá que hacerlo tarde o temprano. Las visiones del Cristo aún lo atormentan, al fin le revelaron el lugar donde aún yace crucificado, pero algo más inquieta sus pensamientos. Al parecer cerca a kigali unos pastores Tutsi hallaron unos meses atrás a una niña que había sobrevivido a la masacre que diezmó a todo su pueblo. Joaquín quería saber de quién se trataba.
Joaquín es ahora parte del caos por que se ha puesto sin proponérselo en contra de un sistema oscuro que parece no tener rostro.
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