lunes, 26 de julio de 2010

EL DISCÍPULO SALVA AL MAESTRO

Una sombra se escurre sigilosamente entre las penumbras del santuario. A varios metros de profundidad, las ocultas galerías y pasadizos se encuentran custodiadas por soldados de las fuerzas especiales de Alexei que son auténticas máquinas de guerra. No obstante solo dos de ellos tienen el poder de descubrir a los rebeldes nephilim. "Parece que tenemos a un intruso. No creo que sea de los nuestros." "Nadie tiene la autorización de entrar aquí salvo los del priorato, ¡Lo mejor será detenerlo!" "¡De ninguna manera! ¡Este lugar necesita un poco de agitación! Permitamos que entre en la sala y entonces lo atacaremos." Así lo harían, el intruso logró evadir todos los cercos y circuitos de seguridad, después de todo esa parte del santuario es secreta, hasta ahora.
De las sombras emergió la figura imponente y juvenil del barón de Wolfklauebergh, nadie podría decir que tenía todos esos años pero los nephilim tenían la virtud de permanecer jóvenes por siempre. El débil halo de su antiguo tutor lo condujo hasta este sitio, hay un gran salón secreto y como tantas fortificaciones elohim es invisible a la vista de cualquier ser en la tierra, salvo para ellos. Alexei se da cuenta que dos soldados la custodian, sin duda tendrá que abatirlos para cruzar el portal y romper la ilusión. Se necesitan más que dos entrenados guerreros para vencer a un ángel caido. Alexei los ha derrotado de un solo golpe. Ningún humano es rival para los nephilim. Cuando ha logrado entrar a la sala pudo ver a su maestro aprisionado como solo un ser así puede estarlo. Alexei Sovietsky le había atravesado el pecho con una de esas espadas forjadas con eternium, también le había extraído todo el precioso metal de su cuerpo por lo tanto solo el magma oscuro lo mantenía con vida. El barón le quitó sus ataduras y le infundió parte de su propia energía, cuando Jonás ya se incorporaba logró reconocer a su antiguo pupílo. "¡Alexei! ¡Ya no es necesario que luches! ¡Nuestro gran lider fue liberado por un hombre de excepcional poder y carisma! ¡Esta vez el motín nos liberará para siempre!" "¡Tonterías maestro! ¡Si de verdad queremos la libertad tendremos que destruir a los hijos de Annum, es por eso que demando tu ayuda.!" "¡Pero Josué ha tomado mis cuernos y me ha arrebatado el poder! La única manera de recuperarlos es tomando la vida de otro como nosotros!" "!Cuando hayamos recuperado el santo grial que ha sido custodiado por miles de años nada impedirá que triunfemos sobre los opresores!"
Jonás se quedó en silencio porque desde hacía siglos no escuchaba de tal tesoro, pero nadie más que él lo conocía, en alguna ocasión lo habría llevado en sus manos, ese objeto de infinito poder que haría sin duda al que lo tuviera dueño de una fuerza indestructible. "¿Hablas acaso de la espada de Habacuc? Todos los registros acerca de su procedencia y destino fueron borrados al igual que el nombre de nuestro lider. ¿Cómo es que después de tantas empresas fallidas y hombres muertos en su búsqueda a través de los siglos sabes dónde hallarla?" Antes de que pudiera responder los dos tuvieron que enfrentarse a más soldados de Sovietsky, Alexei era un hombre muy fuerte y feroz, en tan solo unos segundos logró destrozar con solo sus manos a veinte de ellos. Nisiquiera les dio tiempo de dar la alerta, no obstante los más fuertes del contingente que eran como ellos se apostaron en la entrada. "¡Debe saber "Garra de Lobo" que no lo dejaremos ir de aquí sin dar una buena batalla!" Diría uno de ellos y en ese instante se tranformó en un guardian, es decir, un demonio provisto de grandes cuernos, decenas de ojos y con cuerpo de serpiente. Se desataría una encarnizada lucha bajo las bóvedas del templo, las dos criaturas lucharían incansablemente pues estos guardianes solían ser en la antiguedad los más poderosos entre los soldados de Elohi, pero Alexei Wolfklauebergh había ganado una fuerza excepcional, propia de un sedicioso y tan solo usando su espada logró abatir a los dos guerreros. Al cabo de unos minutos ya estaban fuera de Israel, en el desierto de Juda donde semanas atrás el Ungido había sido rescatado. "No lo habría hecho sin la ayuda de uno de ellos." "¿Lo que quieres decir que sus propias facciones los traicionan? Ahora veo que el padre Joaquín logró su cometido con ayuda de alguien más. No obstante me intriga el saber para que quieres esa espada." "Ya te lo dije maestro. Si queremos liberar a los nuestros tendremos que destruir al mismo dios." Juntos atravesaron el desierto rumbo a Inglaterra donde el santo Grial era custodiado por el priorato y los jueces del destino.

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