viernes, 30 de julio de 2010

UNA SEÑAL EN EL CIELO

Algo poco usual sucede a vista del mundo. En algunos de los rincones de la tierra ha aparecido en el cielo un extraño objeto con forma de cruz. Los piadosos han atribuido el fenómeno a una manifestación divina que sin duda anunciará el fin del mundo. Hay lágrimas, hay desconsuelo, también esperanza y sobre todo, incertidumbre. Los científicos y astrónomos no pueden decir de que se trata. Los radares, telescopios y radio-telescopios no lo pueden detectar. Parece una imagen en el vacío como si se hubiera dibujado sobre el firmamento y debido a que es imposible observarse de cerca por cualquier medio óptico o físico se ignora si realmente está en la tierra.
Es sin duda lo más asombroso que haya sucedido en los últimos años. En algún lugar de la tierra un hombre sabrá por fin de que se trata. Los creyentes cantan alabanzas bajo el cielo centelleante. Los menos optimistas oran por la llegada del final de los tiempos. Ahora en la tierra tras tantos desastres naturales y guerras se respira una atmósfera de miedo y duda, la antesala a algo caótico. El joven busca en el laboratorio astronómico. Hay un escritorio con un cajón encerrado por chapa. Él joven está decidido a saber que sucedió con su profesor, desaparecido ya hace algunas semanas, parte de la respuesta la hallará dentro de ese escritorio, un aparato muy extraño, parece ser un lector de radio-telescopio. Junto a este hay informes y ecuaciones físicas. La lectura del dispositivo, el lenguaje que revelará un descubrimiento nada alentador. "Objeto celeste desconocido que debido a su masa es la causa de parte de la desviación en el apogeo planetario y la curvatura en el eje polar" "El objeto celeste al que he llamado "Nibiru" debido a una antigua leyenda babilónica es sin duda un planeta, aunque no es como el nuestro. Este parece orbitar de una manera controlada, como si se tratase de una "nave inteligente", sin contar que su radio ecuatorial es mucho más grande que la tierra." Aquel decidido joven que arriesgaba su vida tras haber burlado el cerco de seguridad leería de puño y letra de su maestro un último informe: "No es un planeta como todos. Sus movimientos me sugieren que orbita a su merced, claro está sin mencionar que hasta la fecha ningún observatorio ha dado credibilidad a mis observaciones. ¿Mi pregunta final es? ¿El dispositivo que inventé para poder observarlo habrá fallado?" Y solo había una manera de saberlo. El joven escuchó los pasos de guardias en el pasillo. Debía tomar esos objetos y huir. Pudo lograrlo y cuando ha llegado a su casa donde tiene un radio-telescopio aficionado, arregló el aparato donde una imagen algo borrosa se traduciría en su ordenador. Apuntado hacia aquella cruz misteriosa el equipo ha revelado el misterio de aquel intempestivo fenómeno. No hay ninguna duda, aquella cruz que puede atisbarse desde cualquier punto del planeta se trata de algo "inteligente" y para él ya no es un misterio que se trata de una nave alienígena. Ahora la pregunta es ¿Cual es el objeto, de que esté allí estacionada? Lo único que de momento averigua es su tamaño, la nave que más parece una estación espacial tendría más o menos uno 22 kilómetros de envergadura. Es por más una verdad abrumadora y tal vez el descubrirla pudo costarle la vida al astrónomo Bourousis

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