Los recuerdos inundan la mente de Ornella Malatesta. Thomas Manson trabajó desde tiempo atrás para Neuropharm. Allí fue donde lo conoció y aprendió de él. Hasta cierto punto Ornella toleraba la oscura influencia de su presidente Kurt Eichman en su prometido, después de todo las grandes farmacéuticas eran también gigantescos emporios políticos, monopolios de infamia pero Ornella amaba mucho a Thomas, incluso cuando este logró perder la cabeza. Después de recordar los cálidos momentos que vivió junto a él, evocó sus palabras que hablaban de una conspiración orquestada por un grupo de oscuros personajes mundiales entre ellos el misterioso Eichman, aquel gran hombre de dos cicatrices en su rostro, una de ellas en su ojo derecho totalmente negro. "Aléjate de ese miserable, el proyecto "Jus Noir" es solo el comienzo para crear un ejército de máquinas de guerra, completamente sumisas y carentes de toda compasión. A las grandes fuerzas armadas del mundo les costará participar en una guerra con el atraso tecnológico y los movimientos anti beligerantes, es por eso que Kurt tortura a sus cobayas, para convertirlos en seres desalmados.".
Sucedería una tarde, al cuartel principal de NeuroPharm entró un misterioso hombre de cabello largo, por medio de su gran fuerza logró abatir a los guardias de seguridad y destruir por completo la gran puerta que lleva a las oficinas y despachos. En uno de los laboratorios el desconocido irrumpe con gran violencia y toma a la doctora bruscamente. "Te advertí que dejaras este lugar. Te advertí que no siguieras las ordenes de ese nazi desquiciado. ¿Acaso no ves en lo que ese maniático me ha convertido? ahora soy uno de los hombres más buscados de Europa y mi sed de sangre no para. Debes ayudarme a acabar con ese maldito." Ornella pensó que este sería su fin y en ese instante Kurt apareció con un extraño emisor de ondas cerebrales en su mano, el cerebro de Thomas comenzó ha calcinarse y el dolor lo obligo a apartarse de su amada, momento que aprovecharía para propinarle un gran golpe dejándolo inconsciente. "¡Así que el hijo prodigo volvió a su hogar!No te preocupes pequeña, este ratoncito estará tan manso como un cordero durante las siguientes horas. Dile a Kenishiro que prepare el plasmodium.", "¿Thomas estaba vivo y no me lo habías dicho? incluso sabías donde estuvo ya que le insertaste un implante localizador. ¿Cómo pudiste mentirme de esa manera?" "Sabes que Thomas es parte del proyecto BP, estábamos a punto de lograr con él nuestro cometido hasta que lo dejaste ir retrasando la investigación. No debes dejar que tus sentimientos interfieran. Recuerda que él fue quién se ofreció como voluntario." "Eso es ridículo. Se muy bien que tu lo indujiste a esa locura como se también que me has dados fármacos para controlarme.", "De qué te quejas Ornella, ahora eres una respetada científica y trabajas par uno de los proyecto más importantes de la humanidad, recuerda que he sido yo quién te sacó de la ruina, de no ser por mí estarías ahora pudriéndote en la cárcel por los errores del pasado. Mejor no protestes y alégrate de saber que Thomas está bien."
Nada podía hacer aquella mujer. De alguna manera Kurt era bastante convincente.
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