viernes, 10 de septiembre de 2010

EL ATAQUE DE OMEGA CRIMSON

En la iglesia de Saint Patrick personalidades importantes acompañan al presidente Edward Walker en su tragedia. Los féretros yacen frente al altar mientras el sacerdote realiza la liturgia. Como en este tipo de atentados hay mucha incertidumbre y temores, los ciudadanos de américa aún no pueden aceptar que en su país se den tales actos terroristas. Todos aguardaran las primeras horas para escuchar al presidente que se manifestará sobre los hechos que dieron muerte a su familia pero antes pide estar a solas y se retira hacia el despacho del capellán. Afuera hay un gran despliegue de seguridad y el servicio secreto vigila cualquier posible filtración. Como primer medida se ha prohibido el ingreso de cualquier tipo de armas a la iglesia y todos pueden estar confiados, los terroristas no se atreverían a acercarse siquiera unos metros al presidente, todo lo contrario, cuando las personas se acercaron en fila para dar una última despedida a la familia Walker dos hombres y una mujer abrieron la parte inferior de los ataúdes extrayendo de allí varias armas automáticas, a continuación gritarían a los presentes que ahora estaban en su poder. La gente estaba aturdida, el servicio secreto comenzó a enviar mensajes a las fuerzas que vigilaban fuera, era situación de rehenes y por lo tanto debían ser cautelosos. Karina Krupskaya advirtió que si alguno intentaba comunicarse con el exterior lo pagaría con su vida, aseguraba que tenían una bomba poderosa y que si era necesario la activarían aún estando ellos adentro, "Si es preciso entregar nuestras vidas por nuestros ideales seremos mártires" decía Jacobo Carnot con ese tono de líder delirante y era cierto, el ex sargento de la marina Charles Winter extraería del féretro una bomba a control remoto y la plantaría justamente en el altar de la iglesia. ¿Y que había sido del presidente? Los agentes lo llevaron por un pasillo secreto para sacarlo de la iglesia cuando en ese instante el barón de Wolfklauebergh apareció frente a ellos. Contrario a como ellos creían era mucho más joven, su cabello era dorado le cubría la mitad de su rostro y en sus ojos de un azul intenso Walker pudo saber de quién se trataba. Los agentes intentaron detenerlo pero él era mucho más fuerte y logró deshacerse de ellos, ahora solo quedaban los dos. "Es inútil, todo lo que hagan será en vano." advirtió el presidente. "No cuando haya acabado con todos ustedes." contestaría el barón en un lenguaje extraño. "Jonás fue aniquilado por nuestras fuerzas." "Esta lucha se es por un hombre sino por una causa, la liberación de nuestro pueblo. Sé de antemano que mi maestro logró escaparse de Israel pero no es a él a quién busco." En ese instante los ojos de Alexei se oscurecieron y Walker supo por fin de quien se trataba. "¿Es santo grial? eso es solo una leyenda ridícula, no entiendo porque se empeñan en buscar esa tontería?" contestaría el presidente en el mismo idioma extraño. "Santo Grial, el priorato de Arimatea, llámelo como quiera, los suyos lo han custodiado durante eones, solo deseo saber donde lo esconden." "Nunca lo diré y te advierto que no será fácil pasar sobre mí" en ese instante una luz extremadamente brillante brotó de uno de los brazos del barón y de él se desprendería una enorme espada que brillaba como plata pulida, Richard la atravesó en el cuerpo del presidente y a él les ojos también se le volvieron negros por ser su misma descendencia. "Vengo de una jerarquía más alta, un simple obrero como tú jamás podrá contra nosotros." Y comenzaría a moverse abruptamente tratando de transformarse pero algo lo detuvo y entonces pudo ver en el más allá que sus superiores, los 24 ancianos usarban su poder para evitar volver a su esencia. "¿Por qué" se decía a si mismo "Por qué a los seres que he servido durante eones ahora me traicionan?" Wolfklauebergh reiría mientras Walker su enemigo agonizaba impotente. "Eso malnacidos lo han traicionado, propio de una estirpe tan patética. Antes de morir envíeles este mensaje de parte de Omega Crimson. No descansaremos hasta que la tierra pertenezca nuevamente a los obreros, a los que ustedes se atrevieron a llamar Annunaki." Walker moriría a manos de su espada mientras que afuera todo estaba en silencio, el líder se reuniría con sus seguidores.
"Es hora de irnos muchachos, me temo que el viejo no quiso hablar pero pude enterarme de que el priorato está detrás de nuestro rastro." "Eso es grandioso" contestó Winter, "cuando el profeta no va a la montaña..." en ese instante el obispo intentó disuadir a los terroristas pero Carnot incrustaría sin titubeos una de esas terribles balas de su flintock en su frente. La gente estaba horrorizada y la guardia estaba a punto de tomar el templo para someter al grupo pero en ese instante todo comenzó a oscurecerse mientras que Omega escapaba por una de las salidas. Los soldados no podían ver por mucho que encendieran sus lámparas y sus visores nocturnos, al final solo se escucharía un estruendo, la bomba había explotado con todos los asistentes dentro y Wolfklauebergh junto a su séquito se desvanecerían entre raras tinieblas, ese sería uno de sus misteriosos poderes.

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