Tarde o temprano la verdad sale a la luz. La misteriosa señal en el cielo revelaría su secreto. Pronto la fascinación humana llegaría más allá del simple misticismo. De la cruz que muchos interpretaron como una "manifestación divina" emergieron centenares de naves que pronto se posarían sobre las más grandes ciudades de la tierra, al mejor estilo de "La guerra de los mundos" o "El día de la independencia". Comenzarían las especulaciones. Algunos vieron aquello como una amenaza y el miedo comenzaba a respirarse en la pesada atmósfera. Las grandes flotas de naves se ocultaron tras los mantos de nubes que cubrían los cielos borrascosos del mundo. En la mayoría de ciudades ni siquiera se vieron. Otros más crédulos decían que los alienígenas venían a salvar a la humanidad de los desastres naturales por los que eran azotados. No obstante reinaría la incertidumbre. El rumor a "día del juicio" estremecía los confines.
No fue necesario establecer contacto con los visitantes, ellos al parecer conocían al hombre desde tiempos inmemoriales. Hablaban sus idiomas, sabían de sus luchas y también sus penurias, incluso estos lideres tenían aspecto humano, vestían sus ropas, se alimentaban. "No es una situación para preocuparse." Dijo en un foro mundial, el actual presidente de los Estados Unidos, "Estos visitantes aseguran haber estado con nosotros desde los albores de nuestra civilización, vienen de un planeta distante,su tecnología y cultura es mucho más avanzada y han asegurado para esperanza de todos los pueblos del mundo que recibiremos su puntual ayuda." Los contactos han sido muy discretos. Los lideres alienígenas prefieren no ser vistos, los más observadores ven las naves distar sobre la ciudad de manera estática y de ello solo surgirán miles de incógnitas. Algo si es cierto. Aún no se ha divulgado que la órbita de cierto planeta es la causa de la mayoría de desastres climáticos y geofísicos del planeta. Los dos astrónomos que descubrieron la anomalía ahora han desaparecido.
Debido a la desinformación y la prudencia de los grandes gobiernos, son muchas las cosas que se mantendrán ocultas, no obstante, un pastor de Gaza al que se ha tildado de loco por algunos medios, aseguró ver en una madrugada ascender de una nave en forma de triangulo a extraños seres cubiertos con capas y capuchones escarlata, de gran estatura y armados con un lustroso arsenal digno del medioevo. En otro rincón del planeta, ciertamente lejos de las grandes orbes, un campesino de las montañas de Brasil ha visto a todo un contingente de esos seres agruparse en formación cerca a una especie de nave nodriza que después los llevaría "hasta los cielos".
Por ahora solo la incertidumbre parece ser lo más claro de todo esto.
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